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| Los increíbles artilugios del Capitán Swing |
El steampunk es una corriente literaria que mezcla ciencia ficción, historia y fantasía. Suele presentarnos pasados alternativos, o ucronías, y bebe directamente de los padres literarios de toda la SF, como es el caso de Julio Verne o H. G. Wells. En el caso de los cómics, los ejemplos más representativos los tenemos con Adéle Blanc-Sec (Tardi), Luther Arkwright (Talbot) o la más conocida, La Liga de Los Hombres Extraordinarios (Alan Moore).
Ahora nos acaba de llegar El Capitán Swing y los Piratas Eléctricos de la Isla Cenicienta, una obra puramente steampunk, tanto en estética como en filosofía. El guión corre a cargo del prolífico y siempre interesante Warren Ellis, que nos traslada al Londres de 1830 en el que nos presenta el enfrentamiento entre una secreta logia de poderosos capitalistas y el revolucionario Capitán Swing, que pretende hacerse con la extraña fuente de poder que ocultan los primeros y ofrecerla a la Humanidad, para que sea absolutamente libre. Y en medio de esta lucha sin cuartel tenemos a Charlie, un hombre de férreas convicciones y miembro del recién formado Cuerpo de la Policía Metropolitana, que pasará de mero espectador a tomar partido en la contienda entre ambos bandos.
El elegido para plasmar los alocados sueños y visiones de Ellis no es otro que nuestro Raulo Cáceres, con su inconfundible estilo barroco y tremendamente explícito, que nos permite contemplar con toda la crudeza y violencia esta extraordinaria aventura, que con su dibujo, de una épica vigorosa, proporciona (y en ocasionas impulsa) la fuerza que necesita la historia. Ciertamente, una sorpresa muy agradable que no debéis dejar escapar.





